El procedimiento culminó con el secuestro de un Fiat Argo y la identificación de las dos personas que lo ocupaban, mientras la Justicia de la provincia de Buenos Aires continuará con la investigación.
Todo comenzó durante la tarde del viernes, cerca de las 17.25, cuando un operador del sistema de videovigilancia observó en uno de los monitores un Fiat Argo blanco circulando por la zona céntrica, en la intersección de las calles Lavalle y Mengelle. De inmediato, y como parte del protocolo habitual, se realizó la consulta del dominio en las bases nacionales de seguridad.
El resultado encendió la alerta: el sistema arrojó que el vehículo tenía pedido de secuestro vigente desde mayo de 2025 en el marco de una causa por estafa tramitada en La Plata, con intervención de la Justicia bonaerense y requerimiento de una fuerza federal.
Ante esta situación, el personal del Centro de Operaciones 911 inició el seguimiento del rodado en tiempo real utilizando distintas cámaras del circuito urbano. De esta manera se pudo reconstruir su recorrido mientras avanzaba por calle Mengelle hacia el sur, pasando por O’Higgins y luego por la zona de Lisandro de la Torre.
En paralelo, la información fue transmitida a personal de la Comisaría 4°, que desplegó un móvil para interceptar el vehículo. Minutos después, cuando el auto giró hacia calle Pacheco, los efectivos lograron detener su marcha sin que se registraran incidentes.
Dentro del vehículo viajaban dos personas mayores de edad provenientes de Neuquén capital. El conductor era un hombre de 36 años, acompañado por una mujer adulta. Ambos presentaron la documentación del vehículo y fueron identificados en el lugar por los uniformados.
Luego de confirmar nuevamente la vigencia del pedido judicial, la fiscalía interviniente dispuso el secuestro inmediato del automóvil para ponerlo a disposición de la investigación. Al mismo tiempo, se ordenó la correcta identificación de los ocupantes.
El procedimiento volvió a poner en evidencia la importancia del trabajo coordinado entre el monitoreo del 911 y las unidades policiales en la calle. Gracias a ese circuito de comunicación, el vehículo pudo ser detectado, seguido por las cámaras e interceptado en cuestión de minutos.
Este caso refleja cómo el uso de bases de datos nacionales y tecnología de vigilancia urbana permite detectar vehículos buscados por la Justicia en distintos puntos del país, fortaleciendo las tareas de prevención y control en las ciudades de Río Negro.