Para Andrés Alberto Ifrán, estudiante de la ESRN 29 de San Antonio Oeste, los Juegos son una oportunidad para compartir con sus compañeros y construir nuevos objetivos. “Cada vez estamos más conectados que al principio”, cuenta sobre el camino recorrido junto a su equipo. Y agregó: “Cada vez se van agrandando más los objetivos”.
Desde Viedma, Gia Stella, estudiante del Instituto Modelo, también destaca la posibilidad de encontrarse con amigas de distintos puntos de Río Negro. “Me parece un espectáculo, ya que considero que esto alienta a que los chicos sigan haciendo deporte y que lo disfruten”, señaló.
Joaquín Arreche, también de Viedma, encuentra otro motivo para disfrutar la experiencia: que todos tengan la oportunidad de participar. Entre los aspectos que más valora, destaca las reglas de rotación, que permiten que cada integrante del equipo tenga su momento en la cancha. “Estamos muy felices y contentos de estar jugando estos juegos”, resumió.
Las historias de Andrés, Gia y Joaquín muestran que el deporte también se trata de aprender a jugar en equipo, respetar al otro, acompañarse y celebrar los logros compartidos. Valores que se construyen en cada entrenamiento, en cada partido y también en esos momentos que suceden fuera de la cancha, cuando jóvenes de distintas localidades se conocen y descubren todo lo que tienen en común.
Por eso, los Juegos Rionegrinos son mucho más que una competencia. Son una política pública que, por decisión del Gobernador Alberto Weretilneck, impulsa el Gobierno de Río Negro a través de la Secretaría de Deporte y el Ministerio de Educación y Derechos Humanos para garantizar espacios de participación, inclusión y encuentro para las nuevas generaciones.
Porque ganar también es animarse a participar, hacer nuevos amigos, aprender de los demás y volver a casa con una historia para contar. Y cuando miles de jóvenes tienen la oportunidad de vivirlo, el resultado más importante trasciende cualquier podio.
