La intervención de Aguas Rionegrinas representó un desafío técnico de enorme complejidad, dado que este acueducto posee un diámetro de 700 mm —uno de los más grandes de la región— y opera bajo niveles de presión extremos. Debido a estas características estructurales, cada etapa de la reparación exigió una precisión absoluta para garantizar la seguridad de la infraestructura y la efectividad de la solución técnica aplicada.
Tras concluir las maniobras en el ducto, el equipo técnico permaneció en el sector monitoreando el comportamiento de las instalaciones y corroborando el éxito de los trabajos realizados. Una vez verificada la estabilidad del sistema, se procedió a la reactivación gradual de las bombas de la planta potabilizadora. A las 9 de la mañana ya estaban encendidas dos bombas y comenzó la activación de la tercera bomba. Luego en función del comportamiento de la red se encenderá la cuarta y última. Este trabajo se realiza de manera gradual para prevenir roturas por la presión repentina y el aire acumulado en la red.
Por ello, el sistema se encuentra en proceso de presurización y se prevé que la recuperación total de la presión en la red se produzca de forma paulatina durante el transcurso de la jornada. Por este motivo, se solicita a las y los usuarios de la zona afectada continuar con el uso responsable del agua potable y evitar el derroche hasta tanto el suministro se normalice por completo en todos los sectores.