En ese contexto, el operativo comenzó varios días antes del inicio de las actividades. A mitad de semana, un equipo técnico y operativo llegó a Río Colorado para montar toda la estructura necesaria. Allí se instaló el Centro Operativo Móvil en el predio principal y se colocaron 10 cámaras de videovigilancia, entre equipos fijos y domos con capacidad de giro, que permiten cubrir amplios sectores del evento.
Además, el despliegue incluyó la puesta en marcha de puestos de trabajo dentro del centro móvil. Desde ese lugar, operadores especializados siguen en vivo cada movimiento, atentos a cualquier situación que pueda requerir intervención. A su vez, supervisores coordinan las tareas y mantienen contacto permanente con personal policial, equipos de salud, bomberos y autoridades municipales.

Por otro lado, la presencia visible del sistema cumple un rol clave. No solo permite actuar con rapidez ante emergencias, sino que también funciona como elemento disuasivo frente a posibles hechos delictivos o desordenes. En eventos de gran concurrencia, esta combinación de tecnología y control humano resulta determinante para mantener el orden.
Al mismo tiempo, la articulación entre organismos permite acortar tiempos de respuesta. Ante cualquier incidente, la comunicación es directa y sin intermediarios, lo que agiliza la asistencia y mejora la capacidad de reacción en un contexto donde circulan miles de personas, entre familias, jóvenes y visitantes de distintas localidades de la región.
De esta manera, el Centro Operativo Móvil del 911 vuelve a mostrar su importancia en el territorio. Con planificación previa, tecnología aplicada y trabajo coordinado, la tecnología se consolida como una herramienta clave para garantizar que celebraciones masivas como la de Río Colorado se desarrollen con tranquilidad y bajo condiciones de seguridad controladas.